Dirigentes opositores, analistas y especialistas en estadística cuestionaron el reciente cambio metodológico del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) para calcular la pobreza. Según afirmaron, la modificación habría influido en la reducción del índice divulgado esta semana, que marcó el nivel más bajo en siete años.
El punto principal de la controversia es que el INDEC cambió la fórmula de cálculo de la Canasta Básica Total (CBT), la cual define el umbral de ingresos por debajo del cual una persona es considerada pobre. El nuevo sistema pondera de manera distinta los precios de bienes y servicios, en especial aquellos consumidos fuera del hogar, como comidas en restaurantes y delivery.
Varios sectores interpretaron esta modificación como una estrategia para mostrar una baja en el índice de pobreza, a pesar del contexto económico. Desde el oficialismo defendieron el cambio al sostener que el anterior esquema no reflejaba adecuadamente los hábitos de consumo actuales, y que la actualización se ajusta a estándares internacionales.
Economistas como Daniel Schteingart y Nicolás Dujovne se expresaron en redes sociales con visiones encontradas: mientras algunos consideraron la nueva metodología como técnicamente válida, otros plantearon dudas sobre su oportunidad y transparencia.
El INDEC, por su parte, explicó en su último informe que el cambio busca reflejar con mayor precisión la evolución de los precios y el consumo. Sin embargo, la falta de una presentación pública más detallada del proceso de revisión generó suspicacias en diversos sectores políticos y académicos.