El acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) se expande a nivel nacional. Tras los recientes pactos en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, ambas fuerzas avanzan con entendimientos similares en al menos una decena de provincias, con una fórmula que se repite: los libertarios lideran y el macrismo se adapta a los liderazgos locales.
La lógica de estos acuerdos refleja una reconfiguración del mapa electoral de cara a las elecciones legislativas de septiembre. En la mayoría de los distritos, el PRO ocupa un rol secundario, mientras que los armadores de Javier Milei definen las candidaturas principales.
Acuerdos concretados y en negociación
En la provincia de Buenos Aires, el PRO se integró a las listas libertarias encabezadas por Sebastián Pareja y con fuerte influencia de Karina Milei. En CABA, tras tensas negociaciones, Mauricio Macri logró que su partido conserve el liderazgo de la lista local, aunque bajo el sello “Frente La Libertad Avanza”, y con Karina Milei supervisando la campaña.
En otros distritos como Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Chaco, San Luis, Jujuy y Salta, las conversaciones avanzan en una dirección similar: dirigentes del PRO se suman como aliados o candidatos en listas encabezadas por referentes de LLA. Aunque hay matices según el territorio, el patrón general es el predominio de los libertarios en la conducción de las campañas.
Un nuevo rol para el PRO
Este proceso de reconfiguración marca un cambio significativo para el PRO, que en elecciones anteriores se presentaba con listas propias o como cabeza de coaliciones. Ahora, la estrategia prioriza la supervivencia política, sobre todo en distritos donde el partido perdió fuerza territorial. “El acuerdo con Milei no es de subordinación, sino de conveniencia mutua”, explican desde el entorno de Mauricio Macri, aunque reconocen que en la práctica, los libertarios llevan la iniciativa.
En paralelo, algunos sectores del PRO intentan preservar espacios en la gestión nacional. Varios de sus dirigentes ya ocupan cargos en el Ejecutivo o en organismos descentralizados, como Federico Pinedo, Hernán Lombardi o Darío Nieto.
Sinfluencias internas
Dentro del PRO, la alianza con LLA no está exenta de tensiones. Figuras como Patricia Bullrich impulsan una relación estrecha con el oficialismo, mientras que otros sectores buscan diferenciarse. La unificación de listas en muchas provincias fue acompañada por críticas internas, sobre todo por la cesión de espacios en manos de figuras que hasta hace poco eran rivales políticos.
Con este mapa, el macrismo apuesta a sostener su influencia en el Congreso y en los gobiernos provinciales, aunque ya no desde el centro del escenario, sino como socio de un oficialismo libertario que impone su impronta en el armado nacional.